Pozo en el desierto

“.. Lo que embellece aún más al desierto – dijo el principito – es que escode un pozo en cualquier parte, en el sitio menos esperado…”

(Antoine de Saint-Exupéry)

¿Será la vida el desierto? 25allena de deseo por llegar a algún lugar poco definido, un pozo o un oasis. Una constante lucha por la supervivencia, por demostrar quienes somos. ¿Acaso no nacemos “siendo”? ¿Cuándo empezamos a ser? y cuando somos.. ¿quiénes somos?.. Sigue leyendo

Me encantaría..

Me encantaría que el mundo dejara de ser competitivo, que en vez de guardarnos las cosas no tuviéramos miedo a expresarnos libremente sin ataduras siendo nosotros mismos, aceptar a los demás tal como son sin juzgarnos por cualquier tontería, cantar y bailar por la calle como en las películas, olvidar las prisas y horarios, dejarnos llevar por el corazón y dejar a la mente descansar de tanta comedura de tarro sin sentido, poder revolcarnos en la hierba como niños y poder observar como el viento mueve las ramas de los árboles, cerrar los ojos y mecerme a su ritmo; poder entender en lenguaje de los animales y hablar con ellos, poder confiar en todo el mundo,_20181111_011038 que no hubiera enfermedades, ni hambre, ni sufrimiento, dejar de sentir cosas que a veces parecen no llevar a ninguna parte, Sigue leyendo

Huellas. Parte 2

“…No importaba si el Sol lucía o era tupído por las nubes en un día gris, o si una tormenta hacía retumbar el suelo que pisaba, sólo los tornados que emergían a veces de su interior fruto de sus emociones perturbaban su estado de ánimo,  tampoco le asustaban las fieras que encontraba, la confianza de su sonrisa y la bondad de su mirada eran escudos suficientes para protegerse de la más temible bestia, en ocasiones, quedaba perpleja observando su reflejo desdibujado en el agua de los riachuelos que encontraba, las ondas deformaban su aspecto y le recordaba que nada es imperturbable, que igual que el agua fluía y vibraba ante cualquier estímulo ella no era ajena a lo que ocurría a su alrededor.

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En una ocasión, tras un largo día de camino, tropezó y por el cansancio no reaccionó a tiempo para evitar caer al suelo, le temblaban las piernas, por lo que decidió quedarse tumbada con los ojos cerrados tratando de relajarse después del susto y el cansancio acumulado. Sigue leyendo