La paz en mí: la paz en ti

Si algo he aprendido en este tiempo de pandemia ( por llamarlo de alguna manera), es que en los momentos de crisis es donde verdaderamente se conoce a las personas, son momentos en los que se potencia las “semillas” que llevamos dentro, ¿qué quiero decir con las “semillas”?

Son el germen de nuestros potenciales: ya sean cualidades y defectos; o filias y fobias. Pongo un ejemplo: Hay personas que se les despierta su parte generosa y colaborativa, y hay otras personas que están deseando alguien cometa un error o haga algo en contra la norma, para resaltarlo, juzgarlo y condenarlo. Hay personas que juzgan dentro de rígidos esquemas mentales actitudes que categorizan como contrarias a la suyas y por ello se creen con el derecho de juzgar y condenar, y en el peor de los casos de insultar a otra persona, por el simple hecho de que piensa diferente.

Tristemente compruebo cada día en las redes sociales, que dar una opinión sobre algo te hace ser la diana fácil de personas que están deseando verter su odio y basura emocional, utilizan tus palabras en tu contra y como excusa para ese desahogo, compruebo que es muy fácil generar separación y distancia entre las personas, lo difícil es contenerse y tratar de encontrar que nos unan, porque al final todos estamos en el mismo lugar, pero no siempre se recuerda, es más, a menudo se olvida.

Todos estamos metidos en el mismo saco, todos sufrimos por algo, todos buscamos sentir alegría y gozo en nuestra vida, pero sin embargo y lamentablemente las frustraciones, la infelicidad, la tristeza, la manipulación por falta de información y conocimientos, genera en nosotros (porque a todos nos pasa) sentimientos que nos hacen ponernos unos contra los otros, sé que es muy complicado ponerse todos de acuerdo, todos queremos tener razón, la mayor parte de las ocasiones dejamos que nuestro ego nos domine, pero precisamente está en cada persona la responsabilidad de buscar la paz interna y con ella la paz con las personas que nos rodean, incluso con aquellas que no conocemos y con la que conectamos indirectamente en las redes sociales e internet.

Está claro que hay algo que se contagia, siempre ha habido cosas contagiosas, ahora “un bicho” más, pero también la angustia, el miedo, la desazón y el odio se contagian y también hacen daño, y también hacen enfermar, es posible que más lentamente pero eso no le quita peligrosidad.

Os invito a todo el mundo a tratar de buscar puntos en común los unos con los otros, y si no es así antes de hacernos daño es preferible tratar de distanciarnos para encontrar la paz de la que hablaba antes, una vez entre la luz de nuevo en nuestro interior, todo aquello que sea solucionable se arreglará, lo que no, quizás nos haga conocernos mejor, tanto a los demás como a nosotros mismos, y buscar otros rumbos y otras opciones, esta relaciones, amistades, etc… Al final todo tiene una razón, todo nos enseña, de todo podemos aprender, tanto de una situación de crisis sanitaria, de crisis personal, de caos, incluso de las personas con las que no estamos de acuerdo.

¡Muchas gracias por leer!

@chispainquieta

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