Gilda (y sus mejillones)

Suena la alarma, trato de seguir durmiendo un poco, un peso se remueve encima de mí, de pronto siento un cosquilleo a un lado de mi cabeza, algo se mueve alrededor de mí, abro los ojos y me encuentro dos ojos grandes y brillantes mirándome fijamente, con orejas puntiagudas, con bigotes blancos, los cuales se acercan y me cosquillean olfateándome, es Gilda, mi gatita.

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Me encantaría..

Me encantaría que el mundo dejara de ser competitivo, que en vez de guardarnos las cosas no tuviéramos miedo a expresarnos libremente sin ataduras siendo nosotros mismos, aceptar a los demás tal como son sin juzgarnos por cualquier tontería, cantar y bailar por la calle como en las películas, olvidar las prisas y horarios, dejarnos llevar por el corazón y dejar a la mente descansar de tanta comedura de tarro sin sentido, poder revolcarnos en la hierba como niños y poder observar como el viento mueve las ramas de los árboles, cerrar los ojos y mecerme a su ritmo; poder entender en lenguaje de los animales y hablar con ellos, poder confiar en todo el mundo,_20181111_011038 que no hubiera enfermedades, ni hambre, ni sufrimiento, dejar de sentir cosas que a veces parecen no llevar a ninguna parte, Sigue leyendo

Huellas. Parte 2

«…No importaba si el Sol lucía o era tupído por las nubes en un día gris, o si una tormenta hacía retumbar el suelo que pisaba, sólo los tornados que emergían a veces de su interior fruto de sus emociones perturbaban su estado de ánimo,  tampoco le asustaban las fieras que encontraba, la confianza de su sonrisa y la bondad de su mirada eran escudos suficientes para protegerse de la más temible bestia, en ocasiones, quedaba perpleja observando su reflejo desdibujado en el agua de los riachuelos que encontraba, las ondas deformaban su aspecto y le recordaba que nada es imperturbable, que igual que el agua fluía y vibraba ante cualquier estímulo ella no era ajena a lo que ocurría a su alrededor.

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En una ocasión, tras un largo día de camino, tropezó y por el cansancio no reaccionó a tiempo para evitar caer al suelo, le temblaban las piernas, por lo que decidió quedarse tumbada con los ojos cerrados tratando de relajarse después del susto y el cansancio acumulado. Sigue leyendo

De fábrica

Se supone que nadie nace sabiendo (las suposiciones igual que las comparaciones son poco recomendables),  desde bien jóvenes nos dedicamos a aprender lo que los adultos nos enseñan (algo también aprenden con nosotros) así como de las experiencias vividas, y luego somos nosotros los que enseñamos a la generación que damos la vida (y nos enseñan), repitiéndose esto en cada ciclo y en la naturaleza pasa igual, una eterna simbiosis. Sin embargo, como decía, no es así del todo, aquello que viene con nosotros «de fábrica», eso que sabemos de manera espontánea, sin saber cómo ni cuando lo adquirimos, nuestros rasgos de carácter, nuestros dones y talentos, lo que nos distingue del resto, es aún un misterio y una maravilla. Sigue leyendo

Huellas. Parte 1

«El camino era lo único en lo que pensaba, iba dejando atrás experiencias, días y los sueños en los que se recreaba cada noche sin importar si alguno se cumpliría, sólo por el intrínseco placer de imaginar otros mundos,
situaciones, personas y noches estrelladas iluminadas con el tintineante haz que emanaba cada astro en el infinito.

FB_IMG_1449353116718Sentía que en el transcurrir de cada pisada parte de ella quedaría en las huellas que Sigue leyendo

Luminosidad

Si hay una palabra que describe el día que hace hoy en Oviedo es «luminoso«.

Días como hoy me recuerdan a mi querida Lisboa (Portugal),  hace años estuve unos meses viviendo allí, en aquel momento no me encontraba muy bien anímicamente, por la mañana, cuando iba al trabajo en el autobús,  la luz entraba por las ventanillas y sólo puedo decir que aquella luminosidad y calidez que generaba la ciudad me «curaba», esa energía luminosa y transparente llegaba a mis células y era absorvida por ellas como quien bebe agua cuando tiene mucha sed, y así ocurre con todo, cuando algo es luminoso, puro y transparente penetra en nosotros casi sin darnos cuenta, como todo lo bueno, entra de maravilla… Sigue leyendo